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El ORIGEN DE LA ESPECIE HUMANA

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Hace apenas doscientos años casi todo el mundo creía que los seres humanos aparecieron en la Tierra tal y como somos en la actualidad? Fue Charles Darwin quien, en su libro El origen de las especies (1859), expuso la teoría de la evolución, es decir, la idea de que todos los seres vivos se desarrollaron evolucionando mediante la selección natural. Aunque se le criticó utilizando una frase que él nunca escribió: “el hombre desciende del mono”, lo que, en realidad, dijo es que los seres humanos compartimos muchas características con los monos y que ambos (humanos y monos) descendíamos de un antepasado común.

¿QUÉ TENEMOS EN COMÚN LOS HUMANOS Y LOS MONOS?

Hace entre 10 y 5 millones de años, vivió en la Tierra un antepasado común a los hombres y los monos superiores. Por tanto, en algún momento de ese periodo se produjo la separación entre la línea de los homínidos que conduce hasta nosotros y la línea de los simios que conduce a los monos actuales. Este hecho coincidió con un cambio climático de la Tierra, que provocó más frío y más sequedad, lo que redujo los bosques africanos y creó amplios espacios de sabana o bosque claro.

LOS PRIMEROS HOMÍNIDOS

Hace entre 6 y 2 millones de años, aparecieron en el este de África unos homínidos, los australopitecos, de estatura y cerebro pequeños, pero con dos rasgos novedosos: caminaban sobre dos piernas y tenían colmillos pequeños.

Hace 2,5 millones de años apareció otro grupo, el Homo habilis, así denominado porque sus miembros fueron los primeros capaces de fabricar instrumentos de piedra, con los que podían despellejar a los grandes animales muertos (carroñeando) o cazar animales pequeños. Con cerebro algo más grande y mayor estatura que el grupo anterior, este fue el primer representante del género Homo.

Alrededor de hace 1,8 millones de años, y como evolución del Homo habilis, surgió el Homo erectus, con un cerebro mayor (1.000 cm3) y con la habilidad para construir nuevas herramientas de piedra, llamadas bifaces (hachas de mano). Fue el primero que aprendió a encender y a usar el fuego. Los grupos de Homo erectus, siguiendo migraciones de animales, salieron por vez primera de África y se dispersaron por Asia y Europa. Los establecidos en Europa, con algunos rasgos propios, se conocen como Homo heidelbergensis.

EL HOMBRE DE NEANDERTAL Y LOS HUMANOS MODERNOS

Hace entre 200.000 y 150.00 años, apareció en Europa y en Oriente Próximo el hombre de Neandertal (Homo sapiens neanderthalensis), como evolución de los últimos heidelbergensis. Los neandertales eran bajos, muy robustos y con cerebros grandes (1.500 cm3), incluso más grandes que los nuestros. Mejoraron las herramientas de piedra (industrias musterienses); vivieron en cuevas y campamentos al aire libre, y fueron los primeros en enterrar a sus muertos.

Hace unos 120.000 años, aparecieron, otra vez en África, los primeros humanos modernos, los Homo sapiens sapiens. Eran altos; de piel oscura, adaptada a los trópicos, y prácticamente iguales a nosotros; ¡de hecho, somos la misma especie! Fabricaron instrumentos de piedra y hueso más complejos; inventaron los primeros elementos de adorno (collares y colgantes), y crearon las primeras manifestaciones artísticas (grabados y pinturas).

Los humanos modernos, nuestros directos antepasados, salieron de África (‘segunda salida de África’) y se extendieron por Asia reemplazando a las poblaciones de Homo erectus. Fueron los primeros pobladores de Australia y los primeros navegantes, alrededor de hace 60.000 años. Llegaron a América desde el extremo de Siberia, cruzando el paso de hielo que unía Asia y América, hace entre 30.000 y 15.000 años, y en pocos milenios ocuparon todo el continente.

Hace unos 40.000 años, los primeros humanos modernos (también llamados hombres de Cro-Magnon) entraron en Europa y ‘chocaron’ con los neandertales, que, por diversas razones, se extinguieron, tras unos milenios de ‘contacto’, hace poco más de 30.000 años. De esta forma, solo quedó una única especie humana sobre la Tierra: ¡nosotros! Los humanos modernos desarrollaron el gran arte parietal (el que se plasma en paredes y techos) en muchas cuevas europeas y algunas de Asia.

LOS SERES VIVOS DEL PASADO

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En 1977 unos científicos encontraron en Siberia (Rusia) los restos congelados de un animal muy parecido al elefante. Se trataba de una cría de mamut. Pero este descubrimiento era único, porque el mamut es un animal ya extinguido. ¡Los últimos mamuts vivieron en la Tierra hace 10.000 años!

ESPECIES QUE APARECEN Y DESAPARECEN

¿Sabes cuándo vivieron los dinosaurios? Los dinosaurios fueron unos animales que vivieron hace mucho tiempo en la Tierra. Había dinosaurios de muchas clases y tamaños: unos eran herbívoros, otros carnívoros…, pero todos ellos desaparecieron hace 65 millones de años. A lo largo de la historia de la Tierra muchos otros animales y plantas han vivido y se han extinguido.

Cuando los seres vivos no son capaces de adaptarse a los cambios, se reproducen a un ritmo mucho menor al que mueren. Así, cada vez van quedando menos animales de esa especie, hasta que finalmente desaparecen.
Otras veces, los animales y plantas sí se adaptan a los cambios, pero experimentan variaciones importantes que los transforman en animales y plantas diferentes. Así es como se produce la evolución de los seres vivos.

Las psilofitas, por ejemplo, son unas plantas que vivieron en la Tierra durante el paleozoico (periodo que comenzó hace 570 millones de años y terminó hace 245 millones de años). Durante el periodo carbonífero (periodo que comenzó hace 362 millones de años y acabó hace 290 millones de años) había grandes bosques de helechos. Las plantas que vivieron durante este periodo han formado las reservas de carbón que tanto hemos empleado como combustible.

¿POR QUÉ SE PRODUCEN LAS EXTINCIONES?

El oso panda gigante es un animal en peligro de extinción. Vive en China, en los bosques de bambú. Como muchos de estos bosques están desapareciendo por la presencia humana, cada vez hay menos osos panda. Si no cambian mucho las cosas, dentro de pocos años no quedarán osos panda en el planeta. En 2002 solo había unos 1.500 ejemplares de oso panda gigante en toda China.

El ejemplo del panda gigante nos ayudará a conocer por qué no siguen viviendo los animales que identificamos en muchos fósiles. Aunque es difícil saberlo con certeza, podemos señalar algunas causas probables, como los cambios en el clima, los desastres naturales, la depredación de otras especies o las actividades realizadas por los seres humanos.

Cambios en el clima o en el relieve del entorno. Por ejemplo, en largos periodos de sequía, la vegetación es menos abundante, y entonces falta comida para los animales que se alimentan de las plantas. En nuestro planeta también ha habido periodos glaciales, en los cuales la temperatura ha disminuido notablemente y el hielo y la nieve han cubierto una gran parte del planeta. Los animales que no se adaptaron a este cambio, desaparecieron. Los mamuts, unos animales con grandes colmillos parecidos a los elefantes actuales, se extinguieron hace unos 10.000 años. Las causas de su extinción fueron probablemente cambios climáticos. Y también la caza por parte de los seres humanos. Las personas de aquella época cazaban mamuts para comer su carne, y para elaborar ropa de abrigo con sus pieles.
Desastres naturales. Por ejemplo erupciones volcánicas o impactos de meteoritos o asteroides. La extinción de los dinosaurios, hace unos 65 millones de años, se debió seguramente al impacto de un meteorito de 10 km de diámetro que modificó por completo el clima. El impacto cubrió probablemente de polvo y cenizas el cielo, lo que provocó un largo invierno que hizo desaparecer a muchas plantas y animales.
Depredación de otras especies. Un ave no voladora llamada dodo, que habitaba en la isla Mauricio (océano Índico) se extinguió en menos de un siglo por culpa, sobre todo, de los animales domésticos que llevaron los colonizadores a la isla. El último dodo se vio en 1681.
Agresión del hombre. Desgraciadamente, la presencia del ser humano ha provocado y está provocando la extinción de muchas especies. La caza sin control ha acabado con algunas especies. En la actualidad hay miles de especies en peligro de extinción. En muchos casos será necesaria la cooperación internacional para evitar su desaparición definitiva. El lince ibérico, por ejemplo, es un animal exclusivo de la península Ibérica que habita en el sur de España. Pero se encuentra en peligro de extinción. La principal causa: la presencia humana en su entorno. Quedan pocos ejemplares (unos 200 aproximadamente) y es posible que dentro de unas décadas esta especie haya desaparecido completamente.

LAS GRANDES EXTINCIONES

Algunas veces, una especie de animal o planta desaparece lentamente del planeta. Sin embargo, en otras ocasiones, en un periodo corto de tiempo, desaparece un gran número de especies. A lo largo de la historia de la Tierra se han producido varias de estas extinciones masivas.

La extinción del ordovícico. Sucedió hace unos 440 millones de años. En ella desaparecieron el 85% de las especies. Muchas especies de trilobites se extinguieron en esta época. Los trilobites eran animales marinos, respiraban por branquias y tenían tamaños variados; aunque la mayoría eran más pequeños que el puño de tu mano.
La extinción del devónico. Sucedió hace unos 350 millones de años. En ella desaparecieron más del 80% de las especies, entre ellas muchos corales y trilobites.
La extinción del pérmico. Sucedió hace unos 245 millones de años. En ella desaparecieron más del 90% de las especies marinas. Los últimos trilobites se extinguieron en esta época.
La extinción del cretácico. Ocurrió hace unos 65 millones de años. Desaparecieron el 75% de las especies. En esta extinción desaparecieron los dinosaurios y también los amonites, unos animales marinos parecidos a los calamares actuales con un caparazón enrollado en forma de espiral. Vivían en mares poco profundos, sobre todo cerca de los continentes.

Hay pruebas de que se producen grandes extinciones en nuestro planeta cada 26 millones de años aproximadamente. Por eso muchos científicos piensan que las extinciones están relacionadas con el movimiento del Sistema Solar por nuestra galaxia, la Vía Láctea; o por cambios en la órbita de la Tierra que modifican el clima notablemente.

LA EVOLUCION DE LOS SERES VIVOS

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LOS FÓSILES, PRUEBAS DE LA EVOLUCIÓN

Cuando se estudian los fósiles, que son restos de seres vivos del pasado conservados en las rocas, se observa que los más recientes se parecen más a las especies actuales que los de especies más antiguas. Por tanto, los fósiles ponen de manifiesto una transformación progresiva de las especies. Gracias a ellos, ha podido reconstruirse, por ejemplo, la larga historia de los caballos: han hecho falta 50 millones de años para que un pequeño herbívoro del tamaño de un zorro, provisto de cinco dedos, se transformara, poco a poco, en un gran herbívoro con largas patas terminadas en un solo casco.

¿QUÉ ES UNA ESPECIE?

Una especie es un conjunto de individuos que se parecen, que comparten un mismo territorio (que puede tener las dimensiones de una pequeña región o de todo un continente) y, sobre todo, que pueden reproducirse. Pero todos los individuos de una misma especie no son completamente idénticos: no todos tienen la misma talla, ni el mismo comportamiento, ni el mismo color. Esa diversidad se debe a pequeñas diferencias en su material genético.

¿POR QUÉ Y CÓMO EVOLUCIONAN LAS ESPECIES?

Cuando una célula se divide en dos, hace dos copias de su material genético para que cada una de las dos células hijas disponga del suyo. En ese proceso de copia, a veces, puede producirse un error: uno de los genes resulta modificado y no se expresa de la misma manera; es lo que se conoce con el nombre de mutación. Si una mutación se produce en una célula sexual, espermatozoide u óvulo, ese error se transmite en la descendencia del individuo en el que ha aparecido. En ese caso, se dice que la mutación es hereditaria.

Esos errores en el material genético suelen tener consecuencias nefastas. Pero también puede suceder que el individuo portador de la mutación pueda vivir normalmente. En ese caso, presenta una peculiaridad que lo distingue de los demás miembros de su especie. Por esa razón, todos los individuos de una especie no son absolutamente idénticos. En algunos pocos casos, esa particularidad (un color diferente, una pata algo más larga, una mejor resistencia al frío, etc.) le proporciona una ventaja respecto a sus congéneres. Esa novedad le ofrece mayores posibilidades de sobrevivir y, por tanto, de reproducirse. Como tendrá una descendencia numerosa, ese nuevo rasgo se difundirá, poco a poco, en la especie a la que pertenece. Con el paso del tiempo, aparecerán nuevas mutaciones en algún otro individuo de la especie en cuestión. Las positivas perdurarán y se difundirán; las negativas desaparecerán con los desafortunados ejemplares que las poseen. De manera casi imperceptible, la especie va transformándose y desarrollando nuevos rasgos: evoluciona.

LA IMPORTANCIA DEL MEDIO

En principio, ninguna mutación es positiva o negativa, sino que es el medio en el que vive la especie el que lo determina. Los individuos que presentan características ventajosas tienen más oportunidades de vivir mejor y más tiempo que los demás. Por tanto, el medio tiende a seleccionar a los individuos portadores de mutaciones favorables y a eliminar a los que carecen de ellas. Es lo que se conoce con el nombre de selección natural. De ese modo, la especie va transformándose y adaptándose cada vez más al medio.

LA FORMACIÓN DE NUEVAS ESPECIES

Ciertas mutaciones tienen más impacto en unas especies que en otras: los individuos que las portan solo pueden reproducirse entre ellos. En consecuencia, se encuentran aislados de otros miembros de la especie. Eso sucede, por ejemplo, cuando una especie ocupa un vasto territorio en el que existen barreras geográficas (cadenas montañosas, mares, etc.) que aíslan a unos grupos de otros. La pequeña población aislada tenderá a desarrollar características diferentes a las del resto de la especie, en función de las particularidades de su medio. Si ese aislamiento se prolonga, hay muchas posibilidades de que, con el paso del tiempo, esos individuos no puedan reproducirse con los otros miembros de la especie, aunque, entre tanto, la barrera geográfica haya desaparecido. En ese caso, se produce la aparición de una nueva especie, distinta de la anterior.

LA REPRODUCCION DE LOS ANIMALES

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¿QUÉ ES LA REPRODUCCIÓN SEXUAL?

Seguro que si ves un animal recién nacido preguntas quiénes son sus padres. Casi todos los animales tienen un padre y una madre, proceden de dos individuos de sexo diferente, un macho y una hembra de la misma especie. El nuevo animal tiene características de los dos, se parece a ellos, pero no es exactamente igual a ninguno.

Para formar el nuevo organismo, es necesario que se unan dos células especiales, una célula sexual de la madre y otra del padre. Este tipo de reproducción en la que intervienen dos individuos de distinto sexo se llama reproducción sexual y es la que predomina en el reino animal. Es la forma de reproducción de los seres humanos.

LAS CÉLULAS SEXUALES

En la reproducción sexual, cada animal procede de la unión de dos células sexuales o gametos. Una pertenece al macho, y la otra, a la hembra. Para formar un nuevo organismo, estas células tienen que encontrarse y unirse.

La célula sexual del macho se llama espermatozoide. Es más pequeño que la célula sexual femenina y es capaz de moverse. La célula sexual de la hembra se llama óvulo; es grande y no tiene movimiento.

Los óvulos y los espermatozoides se forman en unos órganos que se llaman gónadas (ovarios y testículos). Los espermatozoides se producen en los testículos; los óvulos, en los ovarios.

¿QUÉ ES LA FECUNDACIÓN?

Ya hemos dicho que de la unión del espermatozoide de un macho y el óvulo de una hembra de la misma especie se origina un nuevo organismo. Pues bien, esta unión se llama fecundación. El espermatozoide y el óvulo se unen y forman el cigoto o huevo, que crece y se desarrolla hasta convertirse en un nuevo organismo.

El encuentro y la unión de estas células sexuales, es decir, la fecundación, pueden producirse dentro o fuera del cuerpo de la hembra.

Cuando el macho deposita los espermatozoides en el interior de la hembra, decimos que se produce una fecundación interna. Por el contrario, cuando la hembra expulsa los óvulos fuera de su cuerpo, el encuentro con los espermatozoides se produce en el exterior. Esto se llama fecundación externa.

En muchos animales que tú conoces, como los gatos o los perros, la fecundación es interna: el macho introduce los espermatozoides en el cuerpo de la hembra. Por el contrario, la mayoría de los peces y las ranas presentan fecundación externa: las hembras liberan los óvulos en el agua, y los machos expulsan los espermatozoides cerca de donde están los óvulos. En el agua se produce la fecundación externa, es decir, los espermatozoides se unen con los óvulos, y se forman los huevos fecundados o cigotos.

¿QUÉ ES UN ANIMAL HERMAFRODITA?

Algunos animales, como el caracol o la lombriz de tierra, tienen órganos sexuales masculinos y también femeninos. Es decir, producen óvulos y espermatozoides. Estos animales se llaman hermafroditas. Sin embargo, aunque esos animales crean ambos tipos de gametos, la producción de espermatozoides y óvulos ocurre en momentos diferentes, y no suele haber autofecundación.

EL CELO

Muchos animales solo se reproducen en una época determinada del año. La época en la que los animales sienten el deseo de reproducirse se llama celo.

Durante este periodo, muchos machos intentan, de diversas maneras, atraer a una hembra para poder reproducirse. Los comportamientos que los animales emplean para atraer a una pareja reciben el nombre de cortejo.

Cuando llega el momento de buscar pareja, los machos intentan llamar la atención de las hembras. Así, por ejemplo, algunos pájaros se cubren de plumas de llamativos colores para impresionar a las hembras; en primavera, las ranas macho no dejan de croar para buscar pareja; en otoño, los ciervos macho berrean y luchan con otros machos con la intención de demostrar a las hembras su fuerza y su poder, y así conquistarlas.

¿QUÉ ES LA REPRODUCCIÓN ASEXUAL?

Aunque es poco frecuente, algunos animales, como las esponjas o los pólipos, además de reproducirse sexualmente, son capaces de desarrollar otro tipo de reproducción, la que se conoce como reproducción asexual.

El nuevo animal no procede de la unión de una célula femenina y otra masculina. En esta forma de reproducción solo participa un individuo. Los descendientes son idénticos a él, copias de sí mismo.

Existen diferentes tipos de reproducción asexual. En la escisión o fragmentación, un solo animal se divide en varios fragmentos, cada uno de los cuales origina un nuevo organismo. El nuevo animal es idéntico a él. Esto ocurre, por ejemplo, en algunos gusanos y estrellas de mar.

¿Sabías que las hidras son animales que viven en el agua dulce y que, además de la reproducción sexual, alguna vez utilizan un tipo de reproducción asexual que se llama gemación? Lo que ocurre en la gemación es que crece un pequeño bulto en el cuerpo de la hidra, de manera parecida a como lo hacen las yemas que van a formar las nuevas ramas de una planta. Esta yema crece hasta que se separa del cuerpo de la hidra, formando una nueva hidra hija idéntica a la primera.

ALIMENTACION DE LOS ANIMALES

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¿POR QUÉ NECESITAN ALIMENTARSE LOS ANIMALES?

¿Qué ocurriría si no tuvieses comida? ¿Qué les pasaría a los animales? Tu perro o tu gato necesitan que les des de comer todos los días. Igual que tú, los animales tienen que alimentarse para poder vivir. Los alimentos nos proporcionan energía, y esta es necesaria para estar vivos. Los animales comen para obtener la energía que su cuerpo necesita.

El cuerpo de cada animal está preparado para que, en su interior, ese alimento se convierta en sustancias muy, muy pequeñas. Esto se consigue mediante la digestión.

¿QUÉ ES LA DIGESTIÓN?

La digestión es un proceso que, generalmente, ocurre en el interior del cuerpo de los animales y que consiste en romper los alimentos en sus elementos más pequeños y simples, en nutrientes. Durante la digestión, se trituran los alimentos, se machacan o se mezclan con otras sustancias, hasta que se obtienen los nutrientes. Estos aportan la energía que el cuerpo de cada animal necesita. Los residuos que no pueden aprovecharse se expulsan al exterior.

¿QUÉ ES EL APARATO DIGESTIVO?

Como ya has leído, los animales necesitan convertir los alimentos en nutrientes, que pueden ser absorbidos y utilizados. El aparato digestivo es el lugar en el que se produce la digestión de los alimentos.

Los animales más sencillos, como las medusas, realizan la digestión de los alimentos en la única cavidad interna que tienen. Sin embargo, la mayoría de los animales cuenta con un tubo digestivo, en el que se distinguen diferentes compartimentos, donde se trituran y descomponen los alimentos. El tubo digestivo tiene, generalmente, dos orificios que se comunican con el exterior: uno de entrada de los alimentos, la boca, y otro de salida de los excrementos, el ano.

En los vertebrados, el tubo digestivo está formado por la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el ano. Además, existe una serie de glándulas que producen líquidos que también ayudan a la digestión, como son las glándulas salivares, que crean la saliva que llega a la boca, o el hígado y el páncreas, que elaboran la bilis y el jugo pancreático.

¿QUÉ COMEN LOS ANIMALES?

¿Sabías que hay animales que solo comen plantas y otros que solo se alimentan de carne? Los animales se clasifican en herbívoros, carnívoros u omnívoros, según el tipo de alimentos que toman.

Los animales que solo comen plantas se llaman herbívoros. Las jirafas, las cebras, las vacas, los caballos, los conejos o las ovejas son herbívoros. Algunos insectos, como las mariposas o las abejas, se alimentan del néctar de las flores.

Los animales que solo comen carne se llaman carnívoros. Estos se pueden alimentar de animales vivos o de otros que ya están muertos. Muchos carnívoros son depredadores que cazan para alimentarse; los leones, los lobos o los tiburones lo son. Otros carnívoros se alimentan de animales muertos o carroña, como las hienas o los buitres.

Los animales que comen tanto plantas como animales se denominan omnívoros. Los ratones, los osos pardos o las hormigas lo son. Los seres humanos también somos omnívoros; podemos comer verduras, frutas, carne, leche, huevos y pescado.

LAS PLANTAS

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¿CÓMO SE ALIMENTAN LAS PLANTAS?

Las plantas son organismos autótrofos, porque son capaces de fabricar la comida que necesitan utilizando la energía del Sol. Cuando tú haces una tarta o un pastel, necesitas muchas cosas: son los ingredientes que vas a utilizar. ¿Sabes lo que necesita la planta para preparar su comida? Le basta con agua, sales minerales, dióxido de carbono y la luz del Sol.

¿Dónde crees que consigue todos estos ingredientes? Es bastante sencillo. Las raíces se encargan de absorber el agua y las sales minerales, que forman la savia bruta. Luego, unos tubos que la planta tiene en su tronco llevan el agua y las sales hasta la hoja, que es la encargada de fabricar el alimento. ¡Es algo así como su cocina! El dióxido de carbono es un gas presente en el aire. Las hojas cuentan con unos agujeros muy pequeñitos, llamados estomas, que se encargan de absorber el dióxido de carbono. Con la energía del Sol y el dióxido de carbono, las hojas transforman la savia bruta en savia elaborada, muy rica en azúcares. Este proceso recibe el nombre de fotosíntesis.

La fotosíntesis consta de dos partes: la fase luminosa y la fase oscura.

En la fase luminosa hace falta luz, por eso tiene lugar durante el día. Las hojas cuentan con una sustancia, llamada clorofila, que captura la energía del Sol. Utilizando el agua que absorben las raíces, las hojas transforman la energía del Sol en otra forma de energía, llamada energía química. En este proceso se desprende oxígeno. Esto significa que las plantas solo desprenden oxígeno por el día, no por la noche.
En la fase oscura no hace falta luz. El dióxido de carbono que las plantas absorben del aire se transforma en azúcar, utilizando la energía química que se había almacenado en las hojas.

El azúcar se disuelve en agua y forma la savia elaborada, que es transportada por toda la planta. Así que recuerda: las plantas fabrican su alimento mediante un mecanismo llamado fotosíntesis.

LA RESPIRACIÓN DE LAS PLANTAS

¿Sabías que las plantas también necesitan respirar? Al igual que tú, para ello, tienen que tomar oxígeno del aire. Durante la respiración, se consume oxígeno y se desprende dióxido de carbono, liberándose energía. Además, la respiración se produce durante todo el día y toda la noche, por lo que las plantas consumen oxígeno durante las 24 horas del día. ¿Sabes por dónde respiran las plantas? Las plantas toman el oxígeno por las hojas.

LOS HONGOS

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¿QUÉ ES UN HONGO?

Antiguamente, se creía que los hongos eran un grupo de plantas. Sin embargo, ahora se sabe que son muy diferentes de las plantas, y son considerados unos seres vivos distintos de las plantas y de los animales.

Seguramente hayas visto varios tipos de hongos. El moho que crece sobre el pan duro o el que sale en la fruta pasada es un hongo. Pero, seguramente, los hongos que mejor conoces son las setas, como los champiñones.

Sin embargo, ¡la seta es solo una parte del hongo! Algo así como su fruto. El hongo generalmente vive debajo de la tierra, y por eso no lo vemos. El cuerpo del hongo está formado por una red de filamentos o tubos finos que recibe el nombre de micelio. Los filamentos, llamados hifas, crecen y se ramifican por debajo del suelo formando, a veces, grandes extensiones. El filamento o hifa está formado por células dispuestas una tras otra. Otros hongos, en cambio, son unicelulares, es decir, están formados por una sola célula, como las levaduras.

La ciencia que estudia los hongos se llama Micología.

¿CÓMO SE ALIMENTAN LOS HONGOS?

Las plantas son organismos autótrofos que utilizan la luz del Sol para fabricar su propia comida. Los hongos, en cambio, son organismos heterótrofos, al igual que los animales, porque no son capaces de fabricar sus alimentos. Sin embargo, los hongos no introducen la comida en su cuerpo como lo haces tú.

Los hongos absorben los nutrientes a través de las hifas. Estas crecen sobre el alimento, por ejemplo, una fruta podrida, como si fueran pequeñas raicillas que, poco a poco, van penetrando en ella. Después, el hongo produce unas sustancias, llamadas enzimas, que digieren la fruta, es decir, la descomponen (la dividen) en sustancias muy pequeñas que pueden ser absorbidas. Imagina que pudieras introducir tus dedos en un trozo de pastel y liberar enzimas a través de ellos. Imagina, también, que luego pudieras absorber con tus dedos las sustancias nutritivas que hay en el pastel. Así es como se alimentaría un hongo.

Algunos hongos son saprofitos, pues se alimentan de organismos muertos o de restos de animales o plantas. Estos hongos descomponen los restos vegetales y animales en trocitos más pequeños que pueden absorber. Por esta razón, reciben también el nombre de descomponedores, porque descomponen la materia orgánica y liberan elementos minerales que pueden ser utilizados por las plantas.

Otros hongos son parásitos, pues toman el alimento de animales o plantas vivos, a los que causan enfermedades. Algunos hongos son simbiontes. ¿Sabes lo que eso significa? Cuando dos organismos viven juntos sin originarse ningún daño el uno al otro, se dice que viven en simbiosis. En muchas ocasiones, los organismos que forman la simbiosis obtienen algún beneficio de esta relación.

Los líquenes son organismos formados por la unión de un alga y un hongo. El alga proporciona al hongo alimento, y el hongo se encarga de suministrar al alga el agua y los minerales que necesita. A lo mejor no te has fijado, pero seguro que has visto muchas veces líquenes en la corteza de los árboles o sobre las rocas.

¿CÓMO SE REPRODUCEN?

Las setas, como los champiñones, sirven al hongo para reproducirse, de la misma manera que los frutos y las semillas permiten a los árboles formar nuevas plantas. La seta es la parte del hongo donde se fabrican las esporas, y recibe el nombre de cuerpo fructífero. La espora es como una semilla pequeñita que puede crecer y formar un nuevo hongo. El champiñón silvestre puede formar 12.000 millones de esporas, y el pedo o cuesco de lobo gigante puede producir todavía más.

Las setas tienen forma de sombrilla, y están formadas por dos partes: una especie de tallo, llamado pie, y el sombrero. En la parte inferior del sombrero hay varias lamillinas, donde se encuentran las esporas. Generalmente, el viento se encarga de transportar las esporas. Cuando caen en un lugar adecuado, empiezan a germinar. Aparecen entonces los largos filamentos o hifas que forman el micelio.

Sin embargo, solo algunos hongos pueden formar setas. Otros hongos producen las esporas en unas hifas que se denominan hifas reproductoras. Algunas esporas se originan por reproducción sexual, y otras, por reproducción asexual.

BENEFICIOS Y DAÑOS

Los hongos resultan muy beneficiosos para los seres humanos. Algunos se utilizan como alimento, como los champiñones y muchas otras setas. Sin embargo, algunas setas son venenosas y pueden producir trastornos graves o incluso la muerte.

Las levaduras son unos hongos que se utilizan en la fabricación del pan y de la cerveza. También se usan hongos en la elaboración de algunos quesos. El color y el sabor característicos del queso Roquefort se deben al hongo que se emplea en su elaboración. Además, los hongos se han utilizado para obtener medicamentos. La penicilina, el primer antibiótico descubierto, es un producto fabricado por un hongo. Hay que recordar también la importante labor que realizan los hongos al descomponer la materia orgánica.

Sin embargo, algunos hongos son parásitos, y ocasionan daños y enfermedades en las plantas, afectando de manera importante a algunos cultivos. Algunos hongos pueden producir en las personas enfermedades en la piel, que reciben el nombre de micosis.